
Baja autoestima en adolescentes: cómo detectarla y ayudar a mejorarla
Un día te ríes con él en la cocina y al siguiente no hay manera de sacarle una frase. Llega del instituto, deja la mochila tirada, se encierra con el móvil y, si preguntas, te suelta un “nada” seco. A veces no es tristeza; es irritación, sarcasmo, apatía o una especie de “me da igual” que no cuadra con su forma de ser. Y de repente empiezas a oír cosas que te inquietan: “soy tonto”, “me veo fatal”, “a nadie le importo”, “si voy, voy a hacer el ridículo”,sigue leyendo:







